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Muchas veces me han preguntado ¿por qué la comida colombiana no es internacionalmente conocida? Y a esa pregunta la he respondido tres veces en forma diferente.
La primera vez dije: “porque no tenemos un solo plato típico”; la segunda vez “porque nuestros productos son difíciles de conseguir en el exterior, por ejemplo, la papa criolla”.
Y la tercera vez dije: “No nos han enseñado a amar nuestra cocina y nuestras raíces”. Y no solo en la parte de historia, en nuestras escuelas de cocina nos esmeramos por conocer y ser los mejores en otras cocinas que en la de nosotros, con la que crecimos.
Para mi Colombia sabe a variedad, cada región, departamento puede estar orgulloso de tener la mejor comida. A donde vayas siempre hay algo nuevo por descubrir, gastronómicamente hablando. Ya sea tradicional o que lo han fusionado. Pero la experiencia está latente.
Pero si yo fuera hoy a una exposición de comida, llevaría un plato nacional como el Sancocho, ¡!A eso si sabe Colombia ¡
La palabra ” sancocho ” viene del latín subcoctu (m) y significa “menos cocido”. Es una palabra que se utiliza para designar una cocción no del todo terminada de diversas carnes, con lo que se obtiene un sabor diferente.
Y aunque es una sopa hecha con carnes, tubérculos, verduras y condimentos, típica de países latinoamericanos como Colombia, Ecuador, Republica Dominicana, Panamá, Puerto Rico, Trinidad y Tobago y Venezuela. Entre sus orígenes parecen estar el ajiaco taíno, el cocido español, la olla podrida española, y los estofados corso, irlandés, danés, alemán, italiano y francés.
Pero acá en Colombia ofrecemos: Sancocho de espinazo, de costilla de res, de pescado, trifásico, de gallina, de solo pollo, mejor dicho, la variedad de sancochos es infinita. Y aquí no miramos la preparación por regiones, sino por cada familia.
Papa, yuca, plátano verde, arracacha, mazorca, ñame, la carne de la cual este antojado, cilantro, unos le colocan ramas de cebolla larga, acompañándolo de un buen hogao, arroz blanco y eso si la cereza del pastel, el aguacate. Y por que no, un poco de ají.
Y ¿Dónde lo hacemos? En olla de barro, fogón de leña, en la olla especial que tiene la abuela con cuchara de palo. No importa el recipiente, sino el amor que se tiene alrededor de un Sancocho.
Y como olvidarnos de con que lo acompañamos, obviamente hablo del refajo, que mas colombiano que esta bebida, pero bien fría. Unas cuantas cervezas, gaseosa colombiana, hay personas que le colocan su toque, con una pony malta o un shot de aguardiente.
No importa si estamos a dieta, si tenemos algún asunto importante o simplemente pereza, al llamado de un Sancocho, hay reunión, hay familia, hay amigos.
Y mis queridos lectores, pienso que mi cuarta respuesta a esa pregunta del porque nuestra comida no es tan reconocida a nivel internacional es: Porque como Colombianos queremos ser egoístas y no darle al mundo a conocer estos manjares de dioses que tenemos en nuestro país. Como compartimos un ajiaco, un mute santandereano, un viudo de pescado, una arepa de huevo, no por dios, de solo pensarlo se me hace agua a la boca.
Deseo pensar que es por este motivo y no porque nos de vergüenza nuestras raíces. Somos un pueblo campesino, que para poder labrar sus tierras necesitaba energía y por esos nuestros platos son hipercalóricos. Nuestras raíces deben ser motivo suficiente para sacar pecho por nuestra cocina.
Y eso que no estamos hablando de nuestros fritos: empanadas, arepa de huevo, pastel de yuca, aborrajados, marranitas; o de que todo el año tenemos variedad de frutas y verduras.
O que en cada región tenemos una sopa diferente (menos mal no somos Mafalda) ajiaco, sancocho, mute, mondongo, sopa de plátano o de patacón.
Y porque ya es hora de almorzar, y me dio hambre al escribir, en conclusión, te digo: Si lográramos ver el poder que tiene un sancocho para unir personas, para entender el amor verdadero de la persona que lo prepara y el gozo de quien lo disfruta, no habrían guerras en el mundo.
Te mando un fuerte abrazo,
Nos vemos en el próximo post,
Catalina Verónica Perez Jaimes.
